Elías Rubio Marcos y su "CAJÓN DE SASTRE"

Recopilación de artículos publicados y otros de nueva creación. Blog iniciado en 2009.

martes, 17 de enero de 2017

DE LOS CARTEROS DE A CABALLO A INTERNET


FOTOGRAFÍA: Cartero de Quintanilla VIvar en 1950 (Gentileza de Alba Chicote)


       Puedo decir que soy de la época del blanco y negro, no me duelen prendas en confesarlo, al fin y al cabo, eso que llevo por delante; y además, el blanco y negro tampoco estaba tan mal. Pero siendo de entonces, no llegué a conocer a los carteros de a caballo. Como mucho, y habiéndome criado en la ciudad, solo recuerdo al cartero peatón y de uniforme aporreando el llamador de mi portal y gritando los nombres de los vecinos que recibían carta. Por eso no deja de sorprenderme la imagen que aquí dejo hoy. Ahora que todo va a la velocidad de la luz, y que todo lo que no sea mensajería instantánea es una antigualla, descubrir la imagen de uno de aquellos carteros rurales, que repartían el correo por los pueblos con una caballería, hace setenta años, puede producirnos el mismo efecto que el que produce a los arqueólogos de Atapuerca el descubrimiento en sus excavaciones de los restos de un homínido de vete a saber cuántos cientos de miles de años de antigüedad. A mí, queridos amigos, qué queréis que os diga, me produce algo parecido.
       Cartas que viajaban a caballo por nuestros pueblos, ¡qué maravilla olvidada! Seguro que Pedro Varona, este cartero de Quintanilla Vivar, repartió siempre buenas noticias, se le ve feliz.  

miércoles, 11 de enero de 2017

LA DIOSA PEÑAMAYA


Diosa Amaya y la iglesia de Fuenteodra en el centro mágico




FOTOGRAFÍAS: Peña Amaya y Fuenteodra (Tomadas en enero de 2017). 

Cuando se crearon los dioses y las diosas y se repartieron los nombres, se olvidaron de Amaya, o mejor, de la Peña Amaya. Y mira que es raro que pasara desapercibida, esta especie de pirámide maya. En estos días de enero y hielo, de cielos limpios como nunca los hubo, y de luces tan inmensamente intensas como tampoco nunca existieron, uno mira al gran bastión de Amaya a contraluz, desde cerca del nacedero del Odra, y le entran deseos de inclinarse y adorarle, o adorarla, porque la peña es femenina, una diosa. Pienso en otros hitos rocosos de Burgos que pudieran competir y no los hallo (quizá Carazo), pienso en otros de más allá y tampoco los encuentro. La diosa Amaya burgalesa, partida en dos hermanas que se cogen fraternalmente de la mano, dominadora de horizontes y dominada desde horizontes, con mil historias bajo su piel, es un dios de la "mitología" burgalesa, una diosa a la que encomendarse en los momentos bajos, por ejemplo los que atravesamos ahora, cuando hasta la fuente de Manapites aparece seca como tierra etiope. Pidamos a Amaya que llueva, que nieve, para que la fuente siga haciendo perlas, para que las aguas den nueva vida a las cascadas interrumpidas. 


lunes, 2 de enero de 2017

VENTANAS CON ARCOS TÚMIDOS, ARTE MUDÉJAR EN MEDINILLA DE LA DEHESA


Arco túmido en el ábside románico de la iglesia de Medinilla de la Dehesa


Esplendores mudéjares en Medinilla de la Dehesa


FOTOGRAFÍAS: Iglesia de Medinilla de la Dehesa (Tomadas en diciembre de 2016).


       Permitidme, querido amigos  de este Cajón de Sastre, abrir el año con una ventana. Me ha parecido oportuno hacerlo de esta manera porque una ventana bien puede simbolizar nuestro afán de asomarnos al mundo y decir “aquí estamos de nuevo, un año más saliendo de nuestro ensimismamiento”. Llevamos recogidas y guardadas ya decenas de ventanas de todos los signos, etapas históricas y artísticas, mas aún no habíamos recogido ninguna ejecutada por manos conocedoras del arte musulmán, que también las hubo, y muchas, en Castilla y León, y algunas, poquísimas, en Burgos, como las de la iglesia parroquia de Arcos de la Llana y la que ahora traemos aquí de Medinilla de la Dehesa. La dos pertenecen al llamado “arte mudéjar”, aunque también “hispano-musulmán”. La primera es bien conocida y se ha escrito mucho de ella, no así de la segunda, que, pudiendo pertenecer al grupo de las iglesias románico-mudéjares castellano leonesas, ha pasado más desapercibida, aun teniendo particularidades que hacen de ella una rara avis.  Sorprende que, no siendo construida en ladrillo, como es lo habitual en dicho grupo, contenga elementos claramente mudéjares, como lo son la magnifica portada que mira al norte, con arquivoltas apuntadas, friso de esquinillas y remarques de ladrillo, y las ventanas con arcos túmidos, también de ladrillo, de su semicircular ábside. Uno ve estos arcos y ha de preguntarse quién fue este artista que tan bien conocía los rudimentos del arte musulmán, por qué dejó ciegas las ventanas y qué vientos le llevaron para recalar en este humilde y apartado rincón burgalés. Preguntas para las que, por desgracia, no tengo aún respuesta. Disfrutemos mientras tanto de su bella y morisca imagen. 



lunes, 19 de diciembre de 2016

AEROGENERADORES E IMPACTO AMBIENTAL



Desfiladero El Butrón (Icedo)

Castillo de Hornillos del Cerrato y aerogenerador volando

Heráldica y molinetes en Ayoluengo

Balancín del petróleo y molinetes en Hontomín

Ruinas medievales y molinetes en Huérmeces

Portada románica y molinete en Los Ausines

Menhir y aerogenerador en San Pedro Samuel

Chozo pastoril y aerogeneradores en San Pedro Samuel

Reflejos del cielo en el páramo de Poza de la Sal


FOTOGRAFÍAS: Paisaje y Patrimonio con aerogeneradores en Burgos (Tomadas entre 2010 y 2016)


       Confieso que hubo un tiempo en que renegaba de los aerogeneradores que aquí y allá se instalaban en Burgos, en ocasiones sin tener en cuenta los valores paisajísticos y patrimoniales. Hoy ya me he acostumbrado a su presencia, como vosotros supongo que también, queridos amigos. Estos árboles de metal, de crecimiento rápido, nos son tan familiares que pensamos que están donde están desde el principio de los tiempos, como los robles milenarios, aunque hayan pasado muy pocos años desde la primera plantación. Y es que el ojo se hace a todo muy pronto, incluso a las moscas oculares. Renegaba yo porque a veces, habiendo tantos lugares donde el impacto podía ser mínimo, se instalaban o se pretendían instalar en lugares paisajísticamente emblemáticos, como el valle de Valdivielso, por poner un ejemplo; recuerdo aquella vez que participé en una ascensión ecologista a La Tesla para protestar porque habían intención de instalar un parque de molinetes en las cumbres de Peña Corba. ¡Hubiera sido una locura! Pero vaya, pasó el tiempo y afortunadamente se fueron eligiendo lugares de menor impacto. De todos modos, ahora parece que ha pasado la fiebre eólica, o las subvenciones, y ya no vemos por las carreteras camiones kilométricos cargados con aspas o columnas. Aún así, los que se plantaron ahí están (y ahí permanecerán hasta que la energía eólica sea arqueológica y algún chatarrero haga su agosto), impactaron en el paisaje, modificándolo, y crearon imágenes nuevas del patrimonio edificado, algunas no exentas de belleza, para ser justos. Hoy, los fotógrafos, profesionales o aficionados, se las ven y se las desean para sortear estos artilugios sin quieren obtener una imagen sin su interferencia. Os dejo, queridos amigos de este Cajón de Sastre, algunas vistas que hablan por sí mismas. Podrán ser muchas más, pero no quiero aburrir. 


martes, 13 de diciembre de 2016

UN AVIÓN EN CORUÑA DEL CONDE, UN TANQUE EN QUINTANILLA CABERROJAS, UN YATE EN COGOLLOS


Un avión en la Edad Media


Un tanque en Quintanilla Cabe Rojas 

El tanque como reclamo turístico

Varado en tierra, se le acabó la navegación

El yate Azor en Cogollos


FOTOGRAFÍAS: Un avión en el castillo de Coruña del Conde. Un tanque en Quintanilla Caber Rojas: El yate Azor en Cogollos. (Tomadas en 1995, 2016 y 2010 respectivamente)


Pues sí, sí, poco  a poco vamos llenando de obras performativas la provincia. Algún día, cuando haya más instaladas, podremos hacer una ruta turística para su contemplación. Primero fue un avión al pie del castillo medieval de Coruña del Conde, instalación que en su día causó sensación y revuelo; y es que, con la disculpa de que fue en este lugar donde nuestro pionero Diego Marín Aguilera emuló a Icaro, aterrizaron el aparato junto a las históricas ruinas y allí quedó posado, no se sabe hasta cuándo, como dispuesto a volar en cuanto llegue el piloto; todavía queda el anacronismo, para asombro de todo el que visite o pase por este lugar. Después llegó el yate Azor, el de Su Excelencia en vacaciones de agosto por Mallorca; lo dejaron varado en Cogollos, en tierra de secano donde es imposible la navegación, y no sé si allí sigue porque hace seis años que no he recalado en este puerto. Más recientemente, se ha instalado un tanque (perdón, carro de combate) en un otero de Quintanilla Cabe Rojas, de tal modo que parece apuntar a este pueblo y no al castillo de Rojas, que el pobre está ya muy arruinado y no aguantaría un cañonazo más. Hay que esperar que el dragón no resucite o resbale; y mientras eso no pase, sirve de reclamo turístico.

lunes, 28 de noviembre de 2016

LA “CASA DEL VÍNCULO” EN QUINTANILLA DE LA PRESA


Fachada digna de un buen destino

Una ventana bien escoltada

Una maravilla con toscos remiendos



                                                              Preciosa ventana con escudo de los Llanillo


FOTOGRAFÍAS: Casona blasonada en Quintanilla de la Presa (Tomadas el 28/11/2016)

Como cada invierno en periodos de niebla, una vez más me he sumergido y perdido por tierras del partido de Villadiego. ¿Qué tendrán estas tierras que tanto me llaman? ¿Será la adusta faz de sus lomas, sus valles y vallejuelos que parecen ir a ningún sitio?, ¿quizá la soledad silenciosa de sus pueblos, tantos como hay, tantos como aún desconozco pues nacieron como si alguien hubiera lanzado semillas? No sé, pero tiene su encanto adentrarse en las nieblas de la mañana, en las plazas mayores de las aldeas, donde el reloj de la torre marca horas invisibles, donde alguien que no ves calienta glorietas, donde los perros te siguen hasta que ven que desapareces. Lo tienen aprendido. Será todo eso y quizá más. El hecho es que con niebla salí de Burgos en dirección a Villadiego y con niebla llegué, y me acompañó hasta que el cielo se abrió y descubrí el secreto mejor guardado: la maravillosa y desconocida joya de Quintanilla de la Presa, “La Casa del Vínculo”. Digo del Vínculo no porque sea conocida así (hoy, tristemente, no se la llama de ninguna manera, ni siquiera casona, o palacio a secas), sino porque merece ser recuperado este nombre de resonancias históricas, que en cierta manera viene a ser sinónimo de Mayorazgo. Podríamos llamarla la casa del Mayorazgo también, pero particularmente me gusta más decir la “Casa del Vínculo” (a ver si cuaja).

Describir la fachada de esta casona, cuyo mayorazgo fundó Diego Gutiérrez Llanillo, haría las delicias de estudiosos del arte y de la heráldica, y también de la Historia. Aquí, queridos amigos, vamos solo a tomar nota de sus ventanas para guardarlas en el cajón de las VENTANAS CON HISTORIA, que tan lleno se encuentra ya. Una de ellas, la central, flanqueada por dos grandes escudos, luce en la parte superior otro más pequeño en torno al cual puede verse grabada una data, 1666, y el apellido de los Llanillo.

Grandiosa fachada salida de la niebla, pues, que merecería un buen destino y una buena conservación. Pero me temo...


miércoles, 23 de noviembre de 2016

EL POTRO EN LA CUEVA





FOTOGRAFÍAS: Potro de herrar en Fuenteúrbel (Tomadas en noviembre de 2016)


¿Qué maravilla, un potro de herrar en una cueva! Tiene su lógica, pues los herradores podían trabajar en días de lluvia sin mojarse, y además la madera se conserva mejor. Las cuevas suelen tener yacimientos arqueológicos, generalmente piezas de piedra o  cerámica, algunas incluso trazos prehistóricos en sus paredes. Pero esta cueva tiene un yacimiento especial, tiene una pieza arqueológica (¿alguien puede decir que no es una pieza arqueológica?) singular y quizá única, ¡un potro de herrar, ahí es nada! Hoy que tantos potros se hacen en los pueblos, como recordatorios de los viejos que ya desaparecieron, relucientes, sin ninguna tara y para ningún uso, resulta entrañable ver uno auténtico, subterráneo y bien conservado como es este de Fuenteúrbel. Consérvese la reliquia. 


miércoles, 16 de noviembre de 2016

COMBATE MEDIEVAL EN SOTOPALACIOS


Con el majestuoso castillo de los Manrique como fondo


¿Pactando un acuerdo?
¡Hala, a combatir!


Una indumentaria de los siglos XIV y XV, de treinta kilos de peso,
para un combate que parecía de verdad

FOTOGRAFÍAS: Combate medieval en Sotopalacios (Tomadas  el 12/11/2016)


       Poco a poco va abriéndose camino en España el combate medieval como deporte y exhibición. En 2014 se celebró el primer Torneo Mundial en el patio de armas del castillo de Belmonte, en Cuenca, con la participación de la Federación Internacional de Combate Medieval. El pasado verano se celebró un nuevo encuentro en Frías y este fin de semana uno más en Sotopalacios, con el magnífico fondo de su castillo. Fui invitado a asistir a este último, y como recuerdo os dejo, amigos de este Cajón de Sastre, algunas imágenes del evento.   


Descanso del guerrero



martes, 8 de noviembre de 2016

ERMITA DE SAN PELAYO


El lugar de San Pedro de Arlanza sería otra cosa sin San Pelayo

Extraño ábside de San Pelayo

Ábside ¿prerrománico?

Bóveda del ábside


El escudo desaparecido (Fotografía de 1984)

En el parteluz se aprecia el hueco originado por
 el desgarro del escudo


Un sencillo tronco para sustentar la portada

Apoyado en una teja

Un verso suelto junto a marcas de cantero

Una inscripción todavía por descifrar

Muros de distintas épocas


FOTOGRAFÍAS: Ermita de San Pelayo, Hortigüela (Tomadas en octubre de 2016)


San Pedro de Arlanza, con su ermita de San Pelayo, es un lugar donde la historia, el arte y la leyenda conviven en perfecto desorden.
 

        Componer el puzzle histórico y arquitectónico en la ermita de San Pelayo (también San Pedro el Viejo), junto a San Pedro de Arlanza, no es tarea fácil. Por los restos de las ruinas resulta evidente que coexisten en ellas varias épocas, lo que hace que tengamos que fijarnos bien en cada detalle, más que nada para comprender los siglos que allí se encierran. Nos fijaremos en primer lugar, por lo que tiene de antecesor, en la cueva que se abre debajo de la ermita, con un asentamiento musteriense que nos lleva a 40.000 años atrás. Pondremos después atención en algunas piedras camufladas entre sillares, al modo de versos sueltos, que parecen de época romana o visigoda, como lo parecen también los enormes sillares que se pueden ver en el basamento del conjunto,  lo que vendría a demostrar que antes de que Fernán González supuestamente cazara en estos montes esta atalaya rocosa sobre el río Arlanza ya estaba habitada. A continuación daremos un pequeño salto hasta llegar a la alta Edad Media, tiempo en el que florecen las manifestaciones eremíticas. Haremos entonces caso de poemas y romances, también de la historia confusa, y nos encontraremos con los anacoretas Arsenio, Silvano y Pelayo, que al parecer allí vivieron, con el conde y su jabalí y otras leyendas generadas por los monjes de San Pedro de Arlanza. Observaremos después el originalísimo y diminuto ábside cuadrado, quizá de época condal, seguramente prerrománico, cuyos magníficos sillares, de bello tono rojizo, nos invitan a pensar que fueron aprovechados de alguna construcción preexistente. Luego escrutaremos las paredes, interiores y exteriores, y las veremos llenas de marcas de cantero, lo que nos trasladará a los siglos XII o XIII, netamente románicos, como lo parece también el ¿campanario? geminado a los pies de la ermita, en cuyo parteluz existió un escudo que en fecha no muy lejana fue arrancado y llevado quién sabe dónde. Menor importancia tiene la parte añadida a la románica, en el lado que mira al río, que parece del siglo XVIII y es de construcción mucho más pobre. 

 
Remedio casero para un gran monumento

Las piedras de San Pelayo son, pues, un libro en el que mirar la historia de uno de los lugares más emblemáticos de Castilla y uno de los más bellos. Parece mentira que sabiéndose todo esto nadie haga nada por consolidar las ruinas. Uno siente vergüenza ajena al ver los remedios para sustentar sillares a punto de desprenderse, como pueden apreciarse en las fotografías que aquí se adjuntan. La desaparición de lo que queda de San Pelayo sería una tragedia, para la historia, para el arte y para el paisaje. 


domingo, 30 de octubre de 2016

OTOÑO BURGALÉS



 







FOTOGRAFÍAS: Otoño burgalés, por Neila, los Huertas, Avellanosa de Rioja y San Pedro de Arlanza (Tomadas en octubre de 2016)

Este año el otoño con su paleta se ha esmerado mucho. Ni agua, ni viento, ni siquiera nieve en los altos. Por eso las hojas permanecen, pincelan y recrean. Sentiría que algún amigo de este Cajón de Sastre no llegara  a disfrutar del espectáculo. Todavía estáis a tiempo, los colores están a la vuelta de la esquina.